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sábado, 1 de mayo de 2010

Fotografía de 1900 de trabajadores valencianos, la mayoría de ellos de Tárbena, en la cantera de Bab-el-Oued junto a otros empleados autóctonos


Los ´pieds-noirs´ olvidados Cuando en Argelia se hablaba valenciano

Hubo un tiempo, desde 1830 hasta 1962, en el que Argelia fue "El Dorado, la tierra prometida" para miles de valencianos. Muchos iban y venían cada año a trabajar en el campo o, las mujeres, a servir en las casas de la élite de la colonia gala, pero otros se quedaron allí y conservaron su lengua, que al mezclarse con el francés dio lugar al "patuet", el idioma de los valencianos de Argel







Los ´pieds-noirs´ olvidados Cuando en Argelia se hablaba valenciano Fotografía de 1900 de trabajadores valencianos, la mayoría de ellos de Tárbena, en la cantera de Bab-el-Oued junto a otros empleados autóctonos.

RAFEL MONTANER VALENCIA En un pasado no muy lejano, la frase más repetida en la Marina Alta era "Anar a Orà". En el Poble Nou de Benitatxell se escuchaba en todas las casas hasta bien entrados los años 50 del pasado siglo, ya que unos 200 de sus 1.500 vecinos se desplazaban cada invierno hacia Argelia a podar las viñas de los terratenientes galos. El nieto de uno de aquellos podadores, el historiador Gabriel Gilabert, y Antoni Pascual analizan la emigración de esta comarca hacia la colonia gala entre los siglos XIX y XX en el libro "Anar a Orà" (Ed. del Bullent).
"Formaban "colles" y partían tras Todos los Santos y no volvían hasta la Candelaria, el 2 de febrero", cuenta Gilabert, quien apunta que iban a trabajar de forma "ilegal" pues "viajaban con visado de turista".
El historiador, profesor del IES Benigasló de la Vall d'Uixó, señala que en los años 20 del pasado siglo estos trashumantes de la poda, "ganaban en Argelia hasta cinco veces más que en Benitatxell". Aquel dinero ha dejado para la historia una calle que en este municipio se conoce como "el carrer d'Orà", "porque sus casas se hicieron con el dinero que ganaba la gente yendo a podar a Argelia".
El investigador relata que después "ya no se ganaba tanto, pero aún así, tras la Guerra Civil, con lo que reunían podando en Argelia se podía pasar todo el año". Gilabert también recuerda que dos compañías marítimas se disputaban el tráfico de pasajeros entre Xàbia y Argel, "reduciendo los precios y ofreciendo de regalo una taza de chocolate". Los podadores continuaron "anant a Orà" hasta la campaña de 1956-1957, cuando la guerra de la independencia cerró el grifó del maná argelino. r. m.valencia

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"Argel para nosotros era El Dorado, la tierra prometida". Así se explicaba Aroma Devesa, hija de un exiliado republicano de La Vila Joiosa, a Ángela-Rosa Menages y Joan-Lluís Monjo, los autores del libro Els valencians d'Algèria (Edicions del Bullent), que atesora la memoria de más de 132 años de emigración valenciana a la antigua colonia francesa.
El flujo hacia Argelia, bien de jornaleros que iban y venían según el ciclo de los trabajos del campo, o bien para establecerse allí en busca de un futuro mejor, fue una constante "en las comarcas meridionales de la Comunitat Valenciana, desde la cuenca del Vinalopó hasta la Safor y la Vall d'Albaida, pero muy especialmente en los pueblos del litoral y prelitoral de la Marina", apunta Monjo. La mayoría de ellos se concentraron en la región de Argel, donde la mitad de los españoles -el principal grupo extranjero tras los franceses- procedían de las comarcas alicantinas.
En esta comunidad emigrada tuvo gran importancia el papel de la mujer, que se desplazó en masa a trabajar en el servicio doméstico de la adinerada élite colonial, donde eran muy solicitadas como amas de leche. "Muchas madres dejaban a sus bebés al cuidado de otras mujeres y viajaban a Argel a dar el pecho a los hijos de las familias más ricas de Argelia, especialmente las de origen judío", relata Menages.

Criadas y amas de leche
Además de las remesas de dinero que llegaba a los hogares de la Comunitat gracias a la leche de las madres valencianas, muchas jóvenes, sobretodo en los años 50 del pasado siglo, viajaban a Argelia para trabajar como criadas, "bien para enviar dinero a casa o para hacerse la dote con el fin de casarse". Una práctica que fue tan frecuente, resalta Menages, que "generó problemas en pueblos como Alcanalí, en la Vall del Pop, donde casi todas las jóvenes estaban en Argel".
Pero no sólo fueron razones económicas las que empujaron a miles de valencianos hacia Argelia, sino también políticas ya que tras la Guerra Civil más de 25.000 republicanos huyeron hacia allí. Muchos de ellos acabaron en campos de trabajo en pleno desierto, como el Colomb-Béchar, donde tras estallar la II Guerra Mundial el régimen colaboracionista del general Petain les obligó a trabajar en condiciones de semiesclavitud "en la construcción del quimérico ferrocarril transahariano que debía unir las colonias galas de Níger y Senegal con el Mediterráneo".
En cuanto a los valencianos que echaron raices en Argelia -asentamiento potenciado con la ley de naturalización de 1899 que concedía la nacionalidad gala de forma automática a los hijos de emigrantes nacidos en la colonia-, muchos de ellos abrieron sus propios negocios, principalmente hornos y pastelerías, carnicerías o consiguieron comprar tierras. Al no ser franceses no tenían derecho a los lotes gratuitos que concedía la metrópoli, pero aún así muchos invirtieron sus ahorros en la compra de ferras o fincas agrícolas."La palabra clave para estos emigrantes era "trabajar, trabajar y trabajar"", dice Menages.
Barrios populares de Argel, como el de Bab-el-Oued, "donde hasta 1930 la práctica totalidad de extranjeros afincados allí eran alicantinos", se convirtieron en un auténtico pueblo valenciano trasladado a la ribera sur del Mediterráneo. Esta barriada surgió al calor de una cantera en la que la mayoría de trabajadores eran valencianos.

Monas de Pascua en Argel
Menages, nacida en Argel, y Monjo relatan en su libro a través de decenas de testimonios como no sólo la lengua, sino también costumbres tan nuestras como la de la mona de Pascua y los jocs de carrer de los niños de la Marina, llenaban las calles de Bab-el-Oued.
Así, Monjo, destaca que "aunque la lengua oficial era el francés, que se enseñaba en las escuelas, en las casas se continuaba hablando en valenciano, una lengua que nunca perdieron". Es más, la confluencia entre el francés, el árabe y la lengua valenciana dio lugar al patuet, el valenciano que se hablaba en Argel.
Los "buenos tiempos" para los valencianos de Argel empezaron a declinar a partir del 1 de noviembre de 1954, "que es la fecha simbólica que marca el inicio de las acciones revolucionarias independentistas que desembocaron en la llamada Guerra de Argelia, hasta la independencia de Francia en julio de 1962".
Los choques violentos entre independentistas y procolonialistas, el ver como amigos o familiares morían bajo las bombas que sacudían a diario las calles de Argel, el temor a que se les relacionase con el terrorismo antiseparatista de la Organisation Armée Secrète (OAS), hizo que la vida se volviera irrespirable. "La mayoría huyó entre 1961 y 1962, abandonando las casas y negocios que habían levantado tras décadas de sacrificos. No tenían otra opción: o la maleta o el ataúd", concluye Monjo.
Principalmente se instalaron en Francia, "a principios de los 60 no era muy boyante la cosa en la Comunitat", matiza. Allí pasaron a engrosar la comunidad de pieds-noirs pies sucios, apelativo despectivo con el que los franceses de la metrópoli bautizaron a los repatriados de Argelia.
Sin embargo, continúa, los pieds-noirs valencianos no eran vistos como ciudadanos de segunda en sus pueblos de origen. "Ni en Argelia, ni tampoco después en Francia, rompieron los lazos que les unían a su tierra, de hecho en vacaciones volvían cargados de regalos que sus familiares nunca habían visto, como ropa con vistosos tejidos sintéticos, electrodomésticos... Eran una especie de mensajeros de la modernidad".
Los que con el paso de los años han vuelto al lugar del que marcharon siendo niños o donde nacieron sus padres, se les conoce como el francés o la francesa. Y, de no ser porque llevan nombres como Pierjan o Mariterés, por su acento patuet o porque cocinan cuscús como quien hace una paella, nadie diría que alguna vez fueron valencianos de Argel.

martes, 27 de abril de 2010


Relato de Juan Antonio Campos para explicar el nacimiento del Centro Cultural Miguel Hernández en ORAN, Argelia


Antonio Machado decía así:

"Caminante son tus pasos el camino, y nada más,

Caminante no hay camino

Se hace camino al andar…"

Podríamos explicar con breves palabras el camino recorrido para la creación de este Centro Cultural Miguel Hernández, en Oran.


Porque el nombre de Miguel Hernández? Esto merece una explicación.

Yo, participaba un día en una asamblea propuesta por refugiados políticos de la guerra de España algunos hijos de estos así como también nietos de estos, esto era para conmemorar el 70 aniversario de la Retirada. Ese día yo dije haber hecho la Retirada hacia el interior de España y no hacia el exterior después de haber sido uno de los "soldados" más jóvenes de la Republica. Menuda broma, en lo que sigue la explicación:


Yo, nací el 24 de junio del 1936, en la Virgen del Camino (Camino de Santiago)o sea en lo que era el aeropuerto militar de León.

La sublevación fascista tuvo lugar el 18 de julio del 1936, como todo el mundo sabe o por lo menos debiera saber. El aeropuerto militar de León, es decir la Virgen del Camino, cayó en manos de los "fascistas/golpistas" llamados "nacionalistas" por esos mismos que hasta hoy han querido escribir así la historia y mi padre como buen republicano habiendo jurado bandera y siendo militar de carrera abandono ese aeropuerto y estuvo escondido la friolera de 2 meses y medio aproximadamente en los pajares de los pueblos cercanos de León, donde familiares y amigos de confianza le escondieron, hasta que disfrazado de pastor pudo atravesar los montes de León, pasando cerca de Pola de Gordon y Pola de Lena para llegar a Oviedo donde se puso de nuevo a disposición de la republica con mi tío Vicente que era asturiano y los dos, compañeros de promoción .

En el mes de octubre, ya tenía yo 4 meses, las dos hermanas, mi madre y mi tía con dos bebes en brazos de la misma edad, mi prima y yo, atravesaron los montes pasando las líneas fascistas por el mismo camino que había emprendido mi padre para ir a reunirnos con ellos en Oviedo. Esa parte de España volvió a caer en manos de los fascistas y con mi madre de nuevo cogiendo un barco en Santander llegamos en Burdeos donde desembarcamos, subimos en un tren y pasando por Toulouse y Port-Bou llegamos de nuevo a la región de Cataluña que era aun Republicana; mi padre estuvo trasladado hacia Lérida y luego al aeropuerto militar de Levante, entre Alicante y Elche donde se incorporó y nosotros le seguíamos. Ahí continuó la guerra hasta que hacia el mes de febrero del 39 mi padre subió en el último barco es decir en el Stanbrook y fue uno de los últimos que se pudo escapar en ese barco. Mi madre conmigo y otro hermano que había nacido en Elche durante la guerra, despedimos a mi padre desde el muelle de Alicante y regresamos a casa de los abuelos. Mi abuelo después de haber estado en la prisión franquista de San Marcos en León (hoy transformada en un gran Hostal de gran lujo) fue fusilado. En La Virgen del Camino estaban mis tíos los que no habían podido emigrar hacia el extranjero.

Estos momentos de la posguerra del 39 fueron terribles de miseria, de hambre, de humillaciones y de muchas cosas. Esa fue mi niñez y con todo eso me fui haciendo hombre, teniendo en cuenta que en el año 1941-42 mi madre se tuvo que operar y nos fuimos durante dos o tres meses a casa de los abuelos paternos que vivían en la Robla. En ese lugar fue donde más hambre pasé porque no había nada de nada excepto lo que mis abuelos tenían en un pequeño huerto y entre lo poco que se recogía lo que más me chocaba era el montón de cebollas en una pequeña cabaña que tenían en el corral. Con mi hermano el más joven íbamos a ese cuarto, al montón de cebollas y quitando las primeras hojas las metíamos el diente. Esas cebollas picaban como la madre que las parió y mordiéndolas una a una buscando la que menos picara pero como todas venían siendo igual, a lagrima viva nos comíamos las cebollas para calmar esa hambre que nos retorcía el estomago.

Yo no sabía en aquel momento que un cierto poeta llamado Miguel Hernández había hecho una poesía en la cárcel de Alicante donde estuvo y que intituló " Nanas de la cebolla". Esta poesía dice así:

La cebolla es escarcha cerrada y pobre

Escarcha de tus días y de mis noches

Hambre y cebolla, hielo negro y escarcha grande y redonda

En la cuna del hambre mi niño estaba

Con sangre de cebolla se amamantaba

Pero tu sangre escarchaba de azúcar

Cebolla y hambre…/…


Es verdad que yo conocí mucho mas tarde sus poesías, después de haber leído la antología poética de Miguel Hernández y haber estudiado un poco su caminar hasta que llegó donde no pudo ir más lejos habiendo "fallecido" en la cárcel.

En el 1949, el 9 de enero, en la estación de Tlemcen, vi y conocí por vez primera a mi padre ya que el trauma de la guerra no me había permitido conservar la memoria de su imagen. Por intermedio de la Cruz Roja nos pudimos juntar con el que después de salir de los campos de concentración de Colomb-Bechar, se vino a vivir à Oran. Desde el 1949 hasta el 1956 vivimos en Oran. Yo tenía 14 años cuando ingrese lo que entonces se llamaba la JSU, (Juventud Socialista Unificada), organización Juvenil que se creó durante la guerra de España con la unión de la Juventud Comunista y la Juventud Socialista. En el 1956, mi padre tuvo que operarse del corazón en Paris (una de las primeras operaciones à corazón abierto) y aprovechando esa ocasión pensamos en venir para la metrópolis. Yo en esas fechas tenía 20 años, no era francés y no quería meterme en las milicias que defendían la colonización, ni llevar las armas para matar a nadie. Llegué a Perpiñán en el 1956 y milité en la JSU, organización que seguía clandestina tanto en Argelia como en Francia.

En el 1962 contraje matrimonio con Angelita que había conocido en el 1959, seguí militando en la Juventud Comunista ya que la JSU se había extinguido, con el honor de haber participado en Paris, clandestinamente en la primera asamblea en la cual se creó y de la cual fui miembro del primer secretariado en el exilio.

En octubre del 1963 teniendo que apechugar con la responsabilidad de una familia, Katia había nacido en el 1962, en Perpiñán decidimos con Angelita de venirnos para Oran, porque yo lo conocía, ella en tanto que cooperante francesa en la Educación Nacional y yo bajo contrato de lo que llamaban entonces derecho civil, y también en la Educación.

Angelita entonces embarazada de Eric que nació en Oran, llego la primera y alquiló un piso en la "rue de Mostaganem". Estábamos amueblados en lo que se solía llamar el estilo 'Louis Caisse" porque no teníamos ningún mueble… .y poco a poco nos arreglamos. Yo conocía ya Oran y tenía buenos amigos que intenté volver a encontrar. Era el caso de Luis Carratala, Martinez el mayor, de Arturo, Domingo Torres, con los cuales Angelita y yo mismo, nos reuníamos en casa para ver lo que se podía hacer en Oran, si había ocasión de podernos reunir, juntarnos con otros jóvenes españoles, donde pudiéramos crear algo que nos acogiera a todos. Nuestra primera idea era de que en ningún caso, y lo repito, en ningún caso se debía hacer proxelitismo. Es decir, nosotros no queríamos formar algo para que de ese algo salieran jóvenes con nuestras ideas, no era eso lo que pensamos sino que el objetivo era de respetar las ideas de cada cual siempre y cuando toda esta juventud que éramos entonces pudiéramos vivir en buena harmonía, juntos, alegres, recordando a nuestra tierra y respetando el trabajo, el esfuerzo que hicieron nuestros padres para darnos un porvenir más feliz. Cada cual de nosotros empezamos a buscar a derecha e izquierda los jóvenes que hubiéramos podido conocer y surgieron una cantidad de "chavalotes" extraordinarios y magníficos que se juntaron alrededor nuestro y a partir de esa reflexion empezamos a decidir de hacer algo. Y todos juntos hicimos lo que pudimos. Primeramente encontrar un local; Segundamente cuando lo encontramos, ponerlo en condiciones de ocuparlo, y de ahí, me acuerdo los sudores de Avelino y Luis Carratala y Domingo Torres, dando martillazos para romper aquellos cubos de cemento donde había maquinas, porque aquello era un local de fontanería. Ese local era verdaderamente una bodega muy asquerosa y transformarla en un lugar acogedor y simpático no fue fácil. y en ese sótano donde pasamos trabajando tantas horas sudando y riendo, no podíamos imaginar entonces que estaría tan concurrido por todo el mundo, los jóvenes divirtiéndose y los padres vigilando de vez en cuando. Teníamos el subsuelo donde mucha juventud se conoció se amo, y a veces hasta llego al matrimonio, y voy a citar los nombres de los que me recuerdo:

Avelino, Octavio Jorda Laliga, Olvido, Pepi, Mirna,y luego José Luis, Ginette Carratala que fue secretaria en muchas asambleas que hacíamos democráticamente los jóvenes en el Local, Divina, Dedé el hermano de Angelita, Lina Poquet, y luego los más jóvenes entre los cuales algunos participaron con los que ya estábamos dentro a renovar el Local que habíamos encontrado, empezando por sacar los escombros después de derrumbar y quitar lo que molestaba, y que saben el sudor que ahí se dejó: Luís y Sylvia Moreno, Andres Mira, Conchi y su hermano George, Emile y Henriette, Oscar, Manu y Marie Jo, Marie-Tere y su hermano, los hermanos Cañadas, Eliane y su hermanita Sylviane amiga intima de nuestra hija Katia, Annie y René, Gavy, Maria Martin, Michel Olivella y Michel Mira, Paquita Miranda y Paquita Andujar, Isabel Yague/Sanchez, Juan, Melchor, Jojo y François, Kheira, Krimo, Adut, Lahouari y Sayah, Rogelio, Aziz, Senouci así como las familias que venían con sus hijos como los Rodriguez y Richard (Nuestro Palomito), los Mestre, Gomez, Perez, Gilabert, Garcia , Sanchez/Yague, Robles con Mari Carmen, Guerrero, Pozuelo/Cubero,…y otros más que me perdonaran si no cito los nombres.

Del fresno que no quiero olvidar era el que permitió por su presencia de que se abriera tan a menudo el Centro Cultural porque tenía por misión de "vigilar en la tranquilidad" de todos para eso protestaba muchas veces cuando corrían o gritaban los niños, y lo hacía con la delicadeza que le caracterizaba, pero era "buena persona" y lo recordamos con cariño.

La buhardilla nos servía de oficina oficial de nuestra organización.


Que era nuestra organización?

Pues la de crear un sentido humanista y político antifascista, y de todo ese grupo de jóvenes cada uno con sus ideas, las guardaba, ya que aquí no se hacía proselitismo, solamente respeto del Otro, cariño y acogimiento, siempre y cuando el que viniera, compartiera esos valores. Entonces propusimos de crear la Juventud Antifascista Española, que desfilo el 1° de mayo del 1964 con pancartas (existen fotos) y crear un centro Cultural donde todo el hispano hablante pudiera venir y encontrar un hogar caluroso y simpático, donde la vida pudiera transcurrirse bastante bien. Y es aquí donde efectivamente aparece " Las nanas de la cebolla" que me había marcado tanto en mi niñez, y con la suerte de ese poema de Miguel Hernández y como no "Las nanas de la cebolla", un hombre que ha escrito esto, forzosamente tiene que ser un humanista. Y yo propuse a todos los presentes de llamar este local "Centro Cultural Miguel Hernández". Así nació este "Centro Cultural Miguel Hernández". Angelita, hizo el retrato del poeta al lápiz, y era ese gran retrato que estaba cuando se entraba, puesto en la pared, ( y nos preguntamos donde habrá parado).


Que se hizo en ese "Centro Cultural Miguel Hernández"?

O mejor dicho que no se hizo en ese Centro porque se hicieron obras de teatro, poesías, excursiones, lecturas, corales, equipos de futbol, bailes, fiestas de carnaval, navidades y finales de año, que jamás en mi vida, que hoy es bastante larga, he tenido la suerte de volver a vivir esos momentos tan extraordinarios. Y me cuesta pensar que un solo año en los diez que estuve en ese local, por haber tenido un lumbago que me paralizo en la cama, en la fiesta de carnaval, no pude asistir para animar esa fiesta como las tantas que hacíamos y que nos parecían fantásticas. Solo una paréntesis, os acordáis del trabajo que nos costó subir ese piano al primer piso del "Coq d'or" para hacer esa velada tan extraordinaria que hicimos en frente del liceo francés.

Para todo aquel que no sabía porque se le dio el nombre de "Centro Cultural Miguel Hernández" y porqué en honor del poeta, creo que esto puede quedar muy claro, y abrazo a todos los que habéis vivido esos momentos tan magníficos en los cuales yo he tenido la suerte de poder asistir. Para mi ese local ha sido la obra más bonita, más bella y mas extraordinaria que he podido participar en mi vida.


Y para terminar diré que no he hecho nunca de la política mi oficio pero afirmaré como Thucydide cinco siglos antes de J.C. en Atenas donde se invento la democracia:

Un hombre que no se mezcla en política merece ser considerado no como un ciudadano apacible pero como un ciudadano inútil.

Yo no he querido nunca ser un ciudadano inútil.
Testimonio del Dr Morán.



Hace 25 años volvió a casa el último exiliado de la Guerra Civil

Soy médico de empresa y mi primer trabajo fue en 1984, hace un cuarto de siglo, en Argelia para Dragados y Construcciones S.A., destinado en un campamento donde vivían 500 españoles que construían colegios en la provincia de Mascara (Muaskar), 90 km. al sur-este de la ciudad de Orán en los montes Atlas. Con el entusiasmo de un recién licenciado y poca experiencia medica, cuidaba enfermos, vacunaba, hacía de chófer de la ambulancia y recordaba a todos la importancia de prevenir accidentes. Siempre me había gustado el trato con ancianos y pronto vi que las personas mayores de las aldeas Bere-beres cercanas a nosotros eran tratadas de una forma especial por sus familiares y vecinos, ocupando un lugar honorable en las casas donde se les escuchaba con singular veneración y respeto. Esto me animó a preparar una ponencia para el siguiente Congreso de la Sociedad Española de Geriatría que se celebraría en Jaca en ese verano del 84 que titularía “Ser Chibani en Argelia” (los Chibani son los abuelos en la lengua árabe). En primavera me comunicaron que la ponencia había sido aceptada, por lo que empecé a recopilar fotos curiosas, observaciones sociales, anécdotas de los más mayores de la zona y pedí permiso para visitar la Residencia de Ancianos de Mascara para así completar una visión amable y original de la geriatría argelina.

Acudí una mañana al Hospice de Mascara que servía al tiempo para alojar a los mayores sin casa y a los enfermos con trastornos psiquiátricos. Acompañado por el director del centro nos acercamos a las salas donde vivían los ancianos. Allí entre hileras de camas estaban varios grupos de residentes vestidos a la manera norte-africana con chilaba y turbante. Les saludábamos despacio, estrechando la mano a cada uno de ellos y hablando en francés. Me fijé en los detalles de los chibani, sus ropas, sus turbantes, sus chilabas, uno iba con boina ¿y eso?... le pregunto al director por el hombre de la boina negra y me dice que es español. Gentilmente me lo presenta: “¡Hola! buenos días... pues ya me ve … aquí… detenido…”. El director del hospicio me indica sonriendo que luego me lo explicaría todo. Por mi parte termino una corta conversación con el compatriota, que se llama José Navarro y asegura que le tienen allí “preso por razones políticas”. Le cuento sorprendido lo que hago allí y añado que, si le parece bien, le convidaba el próximo fin de semana a comer una paella en nuestro campamento. El contesta que “le gustaría pero que no lo cree posible”. Nos despedimos cordialmente.

El director me enseñó en su oficina al acabar la visita un expediente médico iniciado durante el protectorado francés en 1945 cuando se trasladó a este enfermo desde Orán a la sala de pacientes psiquiátricos del Hospice de Mascara y aquí se había quedado desde entonces sin que nadie le hubiese reclamado en 39 años. En este intervalo, con la independencia de Argelia por medio, se le había recolocado de la zona psiquiátrica a la de ancianos por su buen comportamiento y ahí continuaba sin novedad. Por supuesto que me autorizó a volver ese fin de semana a por Don José para que pasara el día fuera con los compañeros de la obra (previa firma del formulario de custodia del anciano).

En el campamento español de Dragados en Mascara, los viernes (día festivo en Argelia) se organizaba una comida campestre, feria del Rocío, fallas valencianas, “pajarraca” o lo que tocase para pasar un buen rato en unas horas llenas de camaradería entre los miembros del grupo de trabajadores de la construcción que se montaban la consiguiente “barraca” con los mejores materiales sustraídos a la propia obra. Ese fin de semana de Mayo del 84 aparecí con nuestro invitado-sorpresa y se lo presenté a mis amigos justo antes de entrarle a la paella: Pepe el de la boina era un excelente conversador. Al estar entre obreros que le preguntaban curiosos y con sincero interés, les cuenta su historia con gran detalle, que es de Barcelona, pintor-decorador, anarquista de toda la vida, casado en Burjaxot (Valencia) con Josefina en 1934, con la que tuvo una hijita que se llamaba Mimí y que hizo la guerra contra los fascistas llegando a ser Capitán de Infantería al mando de una batería de ametralladoras hasta que le hirieron en la Batalla de Teruel en febrero del año 38 y luego salió de España por Cartagena hacia Orán donde como refugiado volvió a trabajar pintando casas que era lo suyo.

Lo que no cuadraba es que Pepe creía que estábamos en 1955 y no en 1984. Los chicos de la obra le aseguraban que Franco se había muerto, que en España ya había libertad, le enseñaban periódicos y carnets de identidad y él no se rendía, empeñado que todos confabulaban contra el y respecto a su edad estaba convencido que tenía unos 50 años y ni uno más ¡nada de 71! (ahí le aparecía el problema psíquico que en su día le recluyó quizás en el Hospice de Mascara). Así entre historias, risas y muchas canciones acabó un día de celebración con la vuelta de nuestro amigo a su Asilo. Cuando regresé al campamento me esperaban mis compañeros porque “a este hombre había que llevárnoslo para España y lo teníamos que hacer con la ayuda de todos”.

Cada viernes me traía a Don José al campamento de invitado y en un mes uno de los trabajadores volvió de un permiso a casa con la partida de nacimiento literal de José Navarro para solicitar el pasaporte. Argelia era por entonces un país muy burocratizado donde conseguir autorización para salir demoraba años. A la vez los emigrantes españoles padecíamos una representación diplomática con funcionarios heredados de un pasado gris que poco ayudaban si las cosas no estaban muy claras aunque en España mandasen ya los Socialistas desde hacía poco más de un año. Con los papeles de Pepe viajé al Consulado Español de Oran y me dijeron que para sacar un pasaporte había que documentar la fecha de entrada en el país, carnets de residente… “oiga que no, que este señor está aquí desde la guerra…” “pues vaya a la embajada de Argel a ver que dicen”.

Al poco terminé de preparar la presentación sobre “Ser Chibani en Argelia” e inicié el viaje al Congreso de Geriatría en Jaca a primeros de Julio de 1984. Al pasar por Madrid, telefoneo a Burjaxot en Valencia y contacto con el Secretario del Ayuntamiento al que le cuento de un señor de 70 años encontrado en Argelia que decía estar casado con una mujer que vivía en ese pueblo… La Policía Local indaga y comprueba en dos horas no solo que Don José era el marido de Doña Josefina, sino que además llevaba dado por “muerto en combate desde la batalla de Teruel en el año 1938”.

Ese mismo día el Alcalde de Burjaxot, que era socialista y conocía a la familia de Pepe, me llamó interesado por lo sucedido y para facilitarme el teléfono de Mimí, la hija que ahora vivía en París y que probablemente no sabía nada de la existencia de su padre. También me garantizó que si lo traíamos, le darían por lo menos acogida en la Residencia de Ancianos de la localidad. En ese momento la situación era que había que ver como dar la noticia bien a la familia y montar una repatriación adecuada y a su tiempo. De vuelta en el campamento de Mascara acordamos contactar con la hija: “¿París?: ¿Es usted Josefina Navarro y le llamaban de pequeña Mimí?… su padre es José Navarro… pues verá soy el doctor Morán y le llamo desde Argelia estamos en Mascara cerca de Orán, hemos encontrado a su padre vivo y está muy bien…”

Al siguiente fin de semana y superando una claustrofobia que la impedía viajar en avión, recogimos a Mimí (55 años) en el vuelo procedente de París. Puesta en antecedentes, se había traído en la cartera un arma infalible para que su padre la reconociera: las fotos de cuando tenía 2 añitos que le hicieron a ella con Pepe y su mujer en 1936. El momento del primer encuentro de padre e hija en nuestro campamento, montado como una fiesta más de fin de semana, le sacó lágrimas emocionadas a más de un rudo trabajador que creía haberlo visto todo (aunque Pepe siempre mantuvo en secreto que su Mimí no podía ser realmente una chica tan mayor como esa).

Había que arreglar entonces lo del pasaporte para salir de aquel país y hacerlo pronto para que la familia recibiese en Valencia al exiliado. Esta vez volví a Orán tras pedir audiencia directamente con el señor Cónsul: “Mire Usted, traigo un caso especial… por cierto: soy el Doctor Morán, sobrino de Don Fernando Morán el Ministro de Asuntos Exteriores… aunque eso no sea importante… verá usted…” y le relaté toda la historia. A partir de ese momento los trámites burocráticos y diplomáticos funcionaron a toda velocidad (uff… y menuda trola que me acababa de soltar).

A la mañana siguiente, sonó el único teléfono del campamento y cuando creía que me iban a pedir explicaciones por decir que Morán era mi tío, resultó que me hablaba un periodista de Radio Nacional de España que quería saber como nos habíamos encontrado al “último exiliado de la guerra civil” y se lo conté igual a como se lo había relatado al Cónsul unas horas antes. Luego nos llamaron de España diciendo que la noticia había salido en todos los boletines horarios de radio y al día siguiente en varios periódicos. ¿Casualidad?, pues no: Había coincidido que el Ayuntamiento de Burjaxot y la familia se habían puesto en contacto con la Oficina de Prensa del Partido Socialista de Valencia que redactaron un teletipo con el hallazgo de José Navarro.

Dos semanas después, tras la visita de varios periodistas de televisión y de la revista Interviú que convirtieron la aparición del exiliado en la noticia más entrañable de ese verano de 1984, Pepe salió de Argelia con un pasaporte diplomático de color rojo que funcionarios de nuestra Embajada le entregaron en el Aeropuerto y le acompañamos como un auténtico héroe hasta su pueblo y su casa el 24 de Agosto de 1984 para vivir los tres últimos años de su vida en compañía de la familia aunque, según cuentan, nunca se terminó de creer del todo que tenía 71 años, que estábamos en los años 80 y que todos nosotros no éramos más que espías fachas que lo íbamos a asesinar cualquier día.

Los argelinos nos enseñaron una palabra (Mektoub) que quiere decir “El Destino”… eso sería lo que hizo que cuando a Pepe ya casi le tocaba como a otros muchos empezar a morirse en la soledad de una tierra extraña, sucediese exactamente que allá en Argelia hubiese Gas Natural, ese Gas Natural lo necesitase comprar España y lo hiciese justamente a cambio de ciertas obras civiles en Mascara (provincia donde casualmente el gobernador era el hermano del presidente argelino), allí se necesitase un médico en un campamento de obra y que además este galeno fuera tan aficionado a los ancianos como para visitar el lejano hospicio de las montañas donde estaba recluido este hombre. Si estos fueran pocos eslabones de una cadena de coincidencias, además fue oportuno para que todo saliera bien que el descubridor se apellidara Morán (casualmente como el ministro de Asuntos Exteriores) y que el primer gobierno Socialista Constitucional apoyara encantado la vuelta a casa de un veterano combatiente republicano.

El destino de José Navarro, el último exiliado de la Guerra Civil, hace 25 años, no era morir olvidado en África sino en su casa de Burjaxot al lado de su gente y admirado porque… si tu Mektoub está escrito… ¡no podrás escapar de él! ¿verdad?

cuerpo aviación de mi padre






MARIA ASUNCIÓN MARTIN MAS



Soy hija de Juan Martín Casals y Juana Mas Tur, exilados en el norte de África. Por pura casualidad nací en Barcelona,pero toda mi infancia,adolescencia y juventud estuvo entre Argel y Oran.


Mi padre era de Barcelona. Fue Teniente en campaña en la 139 Brigada Mixta de Infantería de Aviadores en el ejército Republicano. En julio de 1938 salió de los Alcázares (MURCIA) como Teniente Observador de Aviación. Luchó en la batalla del Ebro.


Pasó 16 meses en campo de concentración "Camp Morand " en Boghari(Argelia),luego 14 meses en la 2ª Compañía de Trabajadores Extranjero 6 meses en la prisión de Berrouaghia(Argelia) y 15 meses en el campo de Djelfa donde el 7 de Junio de 1943 fue liberado por el ejército Americano.


Mi madre era de Rafol de Almunia (Alicante),también marchó para Argelia,su hermano mayor fue hecho prisionero por rojo y su padre escondido en las montañas para evitar ser fusilado por rojo.


Esta canción supongo que los que aún siguen en vida la recordarán:

REFUGIADO

Hay que comer para vivir
sino vas a morir,
y el mundo va a decir
no sabes resistir.
Con un bistec seis huevos
y un pedazo de jamón,
te das un atracón y un reventó.

Refugiado
fuiste liberado,
en el campo te hubieran matado.
El fascismo quiso hundirte,
pero en cambio tu supiste
hacerle frente con tu gran moral
a la panda de Petan y Aval,
ya no hay nada que te desmorone
refugiado español!



Las medallas conmemorativas y la peana fueron entregadasas por la Generalitat de Catalunya a los Aviadores del Ejército Republicano.
En la foto del cuerpo de aviación ,con la cruz mi padre



viernes, 23 de abril de 2010

Historia Orán



- LO QUE ENCONTRARON AL LLEGAR

Eliane Ortega Bernabeu


Un prológo sobre Oran , para que los lectores se sitúen, el porque fueron a parar los Españoles de la zona de levante a Oran, durante la guerra Civil .

-En los años cuarenta del Siglo XIX, la región de Oran era el destino preferido para

los inmigrantes españoles. Son miles de españoles de la parte Sur que se instalaron en

Argelia por motivos económicos. Son obreros, gente siempre en busca del bienestar

económico. Ante este fenómeno social, las autoridades francesas no intentaron

controlarlo en los primeros años de la colonización debido a la necesidad de mano de

obra para el establecimiento de las bases económicas y militares necesarias para la

colonización y para el futuro de Francia.

Al final de la guerra Civil , la zona de Levante busco refugio en Oran, por las siguientes razones:

- su proximidad geográfica

- su relación histórica- desde 1509 había sido frecuentada por españoles que se instalaron , creando comercio,agricultura,iglesias, un idioma " Pataouet"

- un asentamiento hispano en el Oranesado.



1872_oran_vue_du_Fort.jpg (106549 octets)
Oran en 1872, vista desde Santa Cruz








072_Le_Port_1930

Oran en 1930 Este paisaje seria lo que vieron los exiliados llegando a Oran por barco.





Puerto de Oran en 1940